Administración Solís cambió modelo para combatir pobreza y logró su reducción en diferentes frentes

La Estrategia Nacional Puente al Desarrollo permitió superar el paradigma del asistencialismo y bajó pobreza en general, extrema, multidimensional e incluso redujo la brecha entre pobreza rural y urbana

El cambio de modelo permitió cancelar deudas sociales que se acumulaban desde hace años: pobreza que no cedía, atención fragmentada, asistencialismo como oferta institucional, ausencia de información compartida. Con la Estrategia Nacional Puente al Desarrollo, la administración del Presidente Luis Guillermo Solís logró concretar el compromiso de cambiar el modelo para luchar contra la marginación y además obtuvo resultados al reducir la pobreza general, la extrema, la multidimensional.

Los resultados fueron más notables en las regiones que más necesitaban ayuda. Las regiones más pobres del país lograron las mayores reducciones, y de esta manera, la pobreza rural -que es mayor que la urbana- registró un mayor recorte. La brecha entre las personas en condición de vulnerabilidad en el campo con respecto a los de la ciudad se redujo en un 40%.

78.231 personas

Reducción de personas que estaban bajo línea de pobreza de 2014 a 2017

En la pobreza medida por ingreso, las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestran una reducción de un 22,4% en el 2014 a un 20% en el 2017. En cantidad de personas y hogares, se redujo la pobreza en mas de 78 mil personas, en más de 13 mil hogares.

En cuanto a la pobreza extrema, se redujo de 6,7% en el 2014 a 5,7% en el 2017. De nuevo, poniéndolo en personas y hogares, esto implicó que se redujo esta categoría de vulnerabilidad extrema en más de 38 mil personas y en más de 8 mil hogares.

En pobreza multidimensional, que fue una nueva medición para no limitarse a la evaluación tradicional basada solo en el ingreso, también hubo una reducción, al pasar de 21,7% en el 2014 a 18,8% en el 2017. Es decir, la baja en la pobreza fue una medición técnica irrefutable.

A esto se debe agregar que la reducción fue más notable en la zona rural, que en el 2014 registraba una pobreza de 30,3%, diez puntos porcentuales más que en la medición urbana, que era de 19,5%. Se logró reducir a 24,1% en el 2017, es decir, se redujo en casi seis puntos porcentuales, mucho más que la reducción general de la pobreza.

Esto implicó que aunque en general se redujo la marginación, fue más fuerte el impacto en el campo, la zona más vulnerable. Así, en el 2017, se redujo la pobreza urbana en más de 4 mil personas y más de mil hogares, pero en la zona rural, la reducción superó las 73 mil personas y 14 mil hogares.

Un Puente para reducir la pobreza

Los resultados están relacionados con los esfuerzos de la administración Solís para variar el modelo de combate a la pobreza.

El 26 de marzo del 2015 se lanzó la Estrategia Nacional Puente al Desarrollo, concebida como un mecanismo de articulación coordinado desde la Presidencia del Consejo Presidencial Social por la Vicepresidenta Ana Helena Chacón.

Desde su inicio, se planteó que cambiara el enfoque asistencialista que tenía la política social en el país, para darle un carácter técnico. Se debía pasar de atender a quienes solicitaban ayuda, que eran manejados en forma aislada en las diferentes instituciones, por un modelo integral, en el que los funcionarios y entidades salían también al campo a determinar las intervenciones que se debían realizar.

Mapas sociales: fueron desarrollados desde marzo del 2015, con información conjunta del IMAS y del INEC. Indican dónde están geográficamente las familias en mayor amenaza de pobreza en los 76 distritos más vulnerables del país.

De esta manera, el Estado logra localizar a las familias que requieren atención prioritaria, sin esperar a que sean las personas las que busquen a las entidades del sector social.

Cogestores sociales: Se presentaron en junio del 2015, con la capacitación de funcionarios para que busquen a las familias, les brinden el acceso a programas y servicios sociales y faciliten la articulación en el ámbito local, dando un acompañamiento directo a quienes lo necesitan.

Cada cogestor trabaja con alrededor de 160 familias para darle seguimiento y monitoreo a sus avances, de acuerdo con su plan familiar.

Índice de Pobreza Multidimensional (IPM): se lanzó el 29 de octubre del 2015. Esta herramienta permite evaluar mediante 5 dimensiones y 19 indicadores las necesidades de las familias.

Con esto se complementa y profundiza la medición tradicional, limitada al ingreso, con un enfoque integral, en el que se incluyen elementos como la educación, la salud, el acceso a vivenda y a servicios como electricidad, agua e internet, el trabajo y la protección social.

SINIRUBE: El Sistema Nacional de Información y Registro Único de los Beneficiarios del Estado empezó a funcionar en noviembre del 2017, resuelve el antiguo problema de instituciones con información aislada.

Es un órgano que unifica los sistemas, evita duplicaciones, permite evaluar con más eficiencia y transparencia la acción social, al contar con un registro único de beneficiarios.

La plataforma ya tiene registrados más de 927 mil hogares a nivel nacional, y más de 391 mil personas registradas en SINIRUBE ya cuentan con beneficios.

De esta manera, con nuevas herramientas y un nuevo enfoque, se están logrando resultados para no solo reducir la pobreza, sino para hacerlo de una forma más transparente y eficiente.

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