BID ratificó aciertos de la planificación eléctrica del ICE

Incorporar más energías renovables variables es factible técnicamente, pero podría duplicar los costos de inversión

Un estudio publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre las posibilidades de integración de más fuentes eólicas y solares al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) confirmó la necesidad de contar con plantas que regulen la generación eléctrica a nivel del país.

El “Estudio de Red Costa Rica – Análisis de opciones para manejar una mayor incorporación de energías renovables variables”, publicado por el BID en febrero, resalta las fortalezas en cuanto a la regulación, el respaldo y la transmisión del SEN. Además, ratifica la complementariedad de las plantas hidroeléctricas de regulación con la futura adición de más de centrales eólicas y solares.

1.134 megavatios

Capacidad instalada de siete plantas hidroeléctricas

En el estudio también se resalta la gran capacidad de transmisión de energía en el interior del país y el alto grado de redundancia, lo que le da una elevada seguridad operativa.

En el estudio se concluye que Costa Rica tiene una buena situación para incorporar los diferentes tipos de energías renovables a su sistema de transmisión, aunque el principal desafío puede ser económico: el documento señala que aumentar la cuota de energías renovables variables por encima de lo previsto en los planes de expansión del ICE, aunque sea posible, podría producir hasta una duplicación de los costos totales de inversión en los próximos seis años.

En nuestro país, la regulación del servicio eléctrico –es decir, administrar la potencia de acuerdo a la demanda– la proporcionan los cinco grandes embalses de regulación del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE): Arenal, Cachí, Angostura, Pirrís y Reventazón. En ellos operan siete plantas hidroeléctricas que suman 1.134 megavatios de capacidad instalada.

El desarrollo del Proyecto Hidroeléctrico El Diquís –en la Zona Sur del país– fortalecerá la capacidad de regulación del SEN, y facilitará la integración de más fuentes de energía renovable variable a partir de 2026, cuando se proyecta que entre en operación comercial.

Además de ser un polo de desarrollo y de interés turístico en una de las zonas socioeconómicamente más deprimidas de Costa Rica, el embalse de El Diquís llegará a ser de gran importancia como mecanismo de adaptación ante el cambio climático. Este cuerpo de agua podría tener nuevos propósitos en el futuro, como el riego y el abastecimiento para consumo humano.

Actualmente, el proyecto espera la definición del mecanismo de consulta para los pueblos indígenas que habitan la región por parte del Poder Ejecutivo.

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