Crecientes amarras limitan y asfixian al Presupuesto en el 2018

La deuda se consolida como el principal consumidor de los recursos públicos del Gobierno Central: representa un tercio del plan de gastos

El proyecto de Presupuesto Nacional presentado por el Ministerio de Hacienda el pasado 1 de setiembre a la Asamblea Legislativa evidencia amarras crecientes que no solo lo limitan, sino que lo asfixian y le dejan cada vez menos margen de maniobra.

La deuda pública se consolida como el principal consumidor de los recursos públicos, pero en condiciones cada vez más complicadas. En el proyecto de Presupuesto del 2017, tenía un crecimiento de un 17% (el tercero más importante de ese plan). En la propuesta actual, a pesar de tener tan solo un aumento propuesto de 1,8% (el número 17 en magnitud), mantiene su condición de representar una tercera porción del presupuesto.

53%

Porcentaje de la producción que representará la deuda en 2018

Adicionalmente, la propuesta del 2017 destinaba un 37,3% de los recursos de la deuda para pago de intereses y comisiones, y un 62,6% para amortización. La actual propuesta orienta un 46,5% de los recursos para pago de intereses y comisiones, y solo 53,5% para la amortización.

No es el único indicador en rojo. La deuda del Gobierno Central, como porcentaje del Producto Interno Bruto, también sigue su aumento. De alcanzar un 45% en el 2016, pasó a un nivel de 49,1% en el 2017, y en el Presupuesto del 2018 se estima que llegará a un 53,1%. Es decir, representará más de la mitad de la producción del país.

La mejor definición que pareciera aplicarse a este Presupuesto del 2018 es creciente inflexibilidad. A pesar de representar un 3,2% de crecimiento con respecto al 2017, llama la atención que aumenta su rigidez. Al eliminar los gastos obligatorios, como los que se definen por Constitución Política, mandato legal u obligación ineludible, se pasa de un 5% de gastos “flexibles” (que no son innecesarios) en el 2017 a 4% en el 2018.

También es notoria la presión sobre los diferentes entidades que reciben este Presupuesto. En la propuesta del 2017, solo tres entidades recibían una asignación negativa en el proyecto: el Ministerio de Vivienda (-0,1%), el Ministerio de Gobernación y Policía (-o,5%) y la Asamblea Legislativa (-0.5%).

Para el proyecto enviado por Hacienda a la Asamblea, los recortes aumentan en cantidad y en magnitud. Se pasó a 7 entidades que reciben, en principio, una asignación menor, y la disminución pasó de las fracciones a las decenas: Partidas específicas se rebajaría un 33%, Vivienda un 26,5%, el Ministerio de Agricultura un 16,5%, Comercio Exterior un 15,3%, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Telecomunicaciones un 7,1%, Cultura y Juventud un 3,3%, y el Ministerio de Ambiente y Energía un 1,8%.

¿Y los aumentos? también sufren el rigor de la presión sobre las finanzas públicas. En la propuesta del 2017, la cima de los incrementos en la asignación presupuestaria propuesta iba desde el 197% del Ministerio de Economía, a un 31% del Ministerio de Obras Públicas y un 17% de la deuda. Para el 2018, el primer puesto de los incrementos es el Tribunal Supremo de Elecciones, con un 50% hijo del año electoral, a un 7,6% de las pensiones y un 7,1% de Salud.

Y esto a pesar de que del 2014 a las previsiones del 2018, el Gobierno ha logrado un incremento en los ingresos, como porcentaje del PIB, de un 5%, mientras los gastos crecen solo un 2,8%. ¿Cuál es el factor negativo? Que en ese mismo período, el pago de intereses de la deuda, sin amortización, creció un 46%.

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