De cómo el INEC reinventó el censo agropecuario con el celular

El uso creativo de tecnología permitió al Instituto Nacional de Estadística y Censos un ahorro millonario y mayor eficiencia en la realización de un censo que tenía 30 años de esperar su actualización

Los teléfonos celulares se convirtieron en el machete con el que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) pudo recortar la maleza de décadas de información desactualizada sobre la actividad agropecuaria costarricense. Los dispositivos móviles se convirtieron en instrumentos para comunicarse con los encuestadores, ubicar las fincas, enviar datos en forma expedita e incluso verificar la información.

Además, fue la primera vez que los colaboradores del INEC salieron al campo sin mapas en papel para buscar sus objetivos. La persona llegaba a la finca, podía tomar las coordenadas de dónde estaba y remitir los datos a las oficinas centrales en forma inmediata, tras finalizar la entrevista.

92 mil fincas

fueron identificadas y censadas con celulares

Esto posibilitó que se realizara el VI Censo Agropecuario, que estaba pendiente de renovarse desde 1984. Se trataba del máximo período sin actualizar estos datos, ya que las anteriores mediciones tuvieron una década como principal plazo.

La tecnología prometía ayudar a romper esta racha, pero existía un problema de costos. “Se podía recurrir a dispositivos GPS, pero son costosos, entonces se pensó en utilizar teléfonos inteligentes. No se requerían datos tan precisos, medidas a nivel de centímetros, sino rangos superiores a cinco metros y eso lo permiten los dispositivos móviles. Se adquirieron 1.500, se personalizaron para cada censista y se utilizó software libre para adaptarlos a esta tarea”, comentó Alexander Campos, encargado de geomática del INEC.

 En la fotografía, un par de vacas en una finca ilustran el objetivo de este censo, poder cuantificar la cantidad de estas unidades agrícolas.
Foto cortesía del MAG. Se recibieron datos para más de 92 mil fincas.

El INEC desarrolló una aplicación para tomar las coordenadas del encuestador, que llamaba desde la finca que estaba censando, lo que permitía revisar que se cumplieran las especificaciones de la medición. A la vez, se colectaban los datos en la oficina y se podía realizar una revisión inmediata.

Con esta adaptación se logró un ahorro ya que los dispositivos de navegación habrían requerido 200 millones, mientras la estrategia de los celulares necesitó unos 50 millones. Además, se logró un método eficiente para recopilar la información, ubicar las 92 mil fincas (94% de los puntos se ubicaron con este método, solo un 6% mediante boletas)  e incluso fiscalizar que esa recolección de datos se realizaba según lo planificado.

El esquema promete funcionar para otras mediciones. El uso de teléfonos para recopilar datos y ubicar puntos se está analizando en un proyecto piloto para identificar los negocios y establecimientos en La Unión, como parte del estudio nacional para el Directorio de empresas y establecimientos. Y se estudian posibilidades de un estudio similar para el Instituto Nacional de Acueductos y Alcantarillados.

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