Deuda: principal disparador del Presupuesto Nacional

Es necesario actuar. Sin reforma en el 2016, es muy probable que se afecten tasas de interés, gasto público y crecimiento económico. El deterioro afectaría a toda la población, principalmente a la más vulnerable

El agravamiento de la situación fiscal producto del incremento de la deuda del Gobierno Central, de un 27% a un 46% (dato proyectado en 2016) del PIB en los últimos ocho años, tiene serias implicaciones sociales y económicas que se deben observar con preocupación.  Este crecimiento del saldo de la deuda se explica por la combinación de dos elementos.

En primer lugar, durante ese periodo se ha visto un incremento del déficit primario, situación contraria a los años previos, debido a diferentes causas estructurales que se detallan más adelante. En segundo lugar, como resultado de este desbalance primario el Gobierno ha tenido que recurrir al endeudamiento para financiarse, lo que ha repercutido en el aumento de los intereses que cada año se vuelven más importantes, al punto de explican, aproximadamente, la mitad del déficit financiero. Es decir, se requiere poner un alto al crecimiento del déficit primario, para desacelerar este círculo vicioso que está estrujando al límite las finanzas del Estado.

5% a 6% del PIB

Ajuste que se podría requerir en tres años, si no se actúa ya

Como se mencionó antes, la naturaleza del déficit primario es compleja  y su explicación tiene múltiples causas estructurales. Por ello su solución también requiere de una serie de elementos que deben abordarse con responsabilidad.  Esto implica  reflexionar sobre las causas que llevaron al país a la situación fiscal actual y las alternativas para solucionarlo en el corto plazo.

Sin embargo, la facilidad para crear nuevos gastos y la dificultad para crear ingresos frescos que permitan enfrentarlos sin recurrir al endeudamiento, se han convertido en una constante en las últimas legislaturas.

Entre el 2009 y el 2014 los ingresos tributarios, prácticamente, se han mantenido estancados en poco más del 13% del PIB. Paradójicamente, en esos mismos años se han creado nuevas obligaciones que el Estado debe financiar con esa misma carga tributaria.

La historia evidencia los fallidos intentos por aumentar los ingresos del Gobierno mediante reformas fiscales, en los últimos 15 años, en contraposición con la aprobación de no pocas reformas legales para aumentar los gastos del Gobierno. A manera de ejemplo cito la reforma constitucional que incrementó la inversión presupuestaria en educación de un 6% a una meta 8% del PIB. Otro caso es la aprobación de la reforma a la Ley de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (No. 5662), de octubre del 2009, que determinó una asignación presupuestaria de 593.000 salarios base para este fondo, sin señalar las nuevas fuentes de financiamiento que lo respaldarían.

A  la  desactualización de las leyes que rigen nuestra Hacienda Pública, tal es el caso de las que sustentan los impuestos de renta y general sobre las ventas que datan de los años 80,  se suma el rezago tecnológico, no menos importante para hacer más eficiente el cobro tributario, y las debilidades del aparato administrativo. Estas deficiencias, facilitan las maniobras de evasión y elusión fiscal, muestra de ello es la estimación del incumplimiento tributario que realiza el Ministerio de Hacienda, cuyo estudio más reciente lo ubica en un 8,2% del PIB.

Por lo anterior, desde inicios de gestión, hemos realizado propuestas legales y cambios tecnológicos que nos permitan avanzar hacia el fortalecimiento de la Hacienda Pública.

En materia legal, el trabajo ha sido arduo y ya empieza a mostrar sus frutos, como resultado de acuerdos políticos que denotan el compromiso de los legisladores y del Ejecutivo con el país.  Desde el punto de vista tecnológico,  contamos hoy con la Administración Tributaria Virtual, un TICA más fortalecido, Tesoro Directo y SICOP, entre otros nuevos sistemas, los cuales nos han permitido mejorar  nuestros servicios y controles, para una gestión más efectiva.

Necesidad de aprobar reforma para fortalecimiento hacendario en 2016

Estos avances tecnológicos y los esfuerzos administrativos sin duda han permitido mejores resultados, aunque siguen siendo muy insuficientes para detener al principal disparador del presupuesto nacional, la deuda, y por ende, el problema fiscal que amenaza la estabilidad financiera y social del país.

Para dar solución a este  problema fiscal, hemos diseñado una hoja de ruta que contiene reformas administrativas y legales. Las primeras nos han permitido resultados significativos, entre ellos reducir el déficit financiero del gobierno central en más de ₡121 mil millones al cierre del primer semestre del año,  también alcanzar una tasa de crecimiento en ingresos  de  10,4%  a junio y solo de 3% en  los gastos.

La agenda de reformas legales es bien conocida. i) Tres proyectos de ley para dotar a la Administración Tributaria de potestades y herramientas en la lucha contra el contrabando (Ley N° 19.407), contra el fraude fiscal (Expediente N° 19.245) y en el ordenamiento de las exoneraciones (Expediente N° 19.531); ii) Dos proyectos para modernizar los principales impuestos del país (Expedientes N°19.678 y 19.679); iii) Un proyecto de ley para restablecer el impuesto a las personas jurídicas, cuyo procedimiento fue declarado inconstitucional por la Sala Constitucional (Expediente N° 19.818), y finalmente, iv) Tres iniciativas para desacelerar el gasto público mediante la contribución solidaria de las pensiones de lujo pagadas con recursos del Presupuesto Nacional (Expediente N° 19.661), la regulación de los saldos superavitarios en la caja única del Estado (Ley recientemente aprobada) y un proyecto de Responsabilidad Fiscal (Expediente N°19.952 ).

Desde el Ministerio de Hacienda hemos venido participando de un diálogo conjunto con el Ministerio de la Presidencia y la Asamblea Legislativa, que ha permitido algunos avances importantes. Sin embargo, debo llamar la atención sobre la urgencia de aprobar este mismo año la agenda restante de proyectos para el fortalecimiento de la Hacienda Pública

Si no es el 2016, todo apunta a que el próximo periodo de discusión de una reforma fiscal será el 2019. El 2017 es un año preelectoral donde difícilmente una reforma tendría éxito en la esfera política. Por otro lado, en el 2018, con la entrada y periodo de acomodo de un nuevo Gobierno, se vuelve difícil pensar en el envío de otra reforma fiscal.

Para entonces, en el 2019, se estima que el déficit fiscal sobrepasaría el 7% y la deuda alcanzaría un 58% del PIB, por lo que el ajuste  necesario para estabilizar las finanzas públicas no será del 3.75% del PIB gradual como se propone ahora, sino que podría ser del 5 o 6%. Derivado de ello, una eventual reforma fiscal propondría tasas mayores a las actuales, en los impuestos de IVA y Renta. Sin reforma en el 2016, es muy probable que se afecten indicadores de otras variables macroeconómicas como las tasas de interés, el gasto público y el crecimiento económico. El deterioro afectaría a toda la población, principalmente a la más vulnerable.

En este momento, tenemos el escenario  propicio para dar este importante paso. Los precios internacionales del petróleo y de algunas materias primas importadas se mantienen a la baja; una administración prudente del tipo de cambio, tasas de interés que se han mantenido a la baja y expectativas de crecimiento económico superiores a las de otros países de la región. Todas estas condiciones, internas y externas, contribuirían a suavizar el impacto de un ajuste fiscal gradual,  sin comprometer la estabilidad macroeconómica y financiera. Paralelamente a las acciones que demandan la reforma tributaria, es necesario avanzar en los temas relativos al crecimiento económico de largo plazo.

Desde el Ejecutivo estamos haciendo la tarea, cumplimos nuestro compromiso de recaudar más y gastar mejor, pero esto no basta, este es un esfuerzo que demanda  el compromiso de todos los sectores para poder mantener el Estado Social de Derecho que nos ha caracterizado desde hace muchos años.  El tiempo se acabó, es hora de unir esfuerzos y sacar juntos la tarea.

  • Vicepresidente, Ministro de Hacienda
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