Diagnóstico para Costa Rica: urge reforma fiscal y se acaba tiempo para realizar ajuste gradual y no violento

Costo de no actuar podría llevar pago de la deuda del 36% al 62% del PIB en cinco años y devorar recursos destinados a programas sociales

Costa Rica se encuentra en un punto de inflexión, según un diagnóstico en el que coinciden economistas del Banco Mundial y de CEPAL, la Contraloría, funcionarios del Ministerio de Hacienda y analistas nacionales. Una reforma fiscal es necesaria y urgente, porque  se acaba el tiempo para realizar un proceso gradual.

“La decisión es de ustedes (los costarricenses), pero debemos dejarles una sensación de urgencia, porque esperar también tiene un costo, y los espacios se les agotan”, advirtió Humberto López, Director para Centroamérica del Banco Mundial, en el foro “Sostenbilidad Fiscal en Costa Rica y experiencia internacional” organizado por la Asamblea Legislativa.

16%

Costo para Lituania de ajuste violento, en puntos del PIB

¿Cual puede ser el costo de un ajuste severo? Los países bálticos representaron un ejemplo reciente. Postergaron sus acciones ante el colchón que representaban los ingresos por IED, hasta que fue inevitable realizar una reforma en el 2008.

La producción cayó de 15 a 20%, el desempleo pasó del 5% al 20%, los salarios se redujeron en niveles cercanos al 25%, con paquetes fiscales que representaron del 6 al 11% del PIB. La medicina dura fue más amarga por los efectos de la crisis internacional, pero ya no tenían margen de maniobra. Solo Lituania tuvo que pagar alrededor de 16 puntos porcentuales de su PIB como resultado de este ajuste. En la actualidad, estos países han logrado volver a la senda del crecimiento y son competitivos, pero el precio fue costoso: se elevaron los niveles de pobreza y desigualdad.

Balance: pacto social notable pero costoso

El modelo costarricense, aunque perfectible, presenta situaciones con indicadores superiores, con respecto a países de la región. La abolición del ejército y priorizar acciones en educación permitió una mayor inversión social que diferenció al país.

Tiene la mayor clase media de Centroamérica (47%, ante el 18% de El Salvador, 13% de Honduras o el 9% de Guatemala, por ejemplo), con indicadores sociales más similares a los de la OCDE (organización de países desarrollados) que a los de América Latina.

En la fotografía aparece Humberto Lopez, del Banco Mundial.
Humberto López: Costa Rica tiene un modelo exitoso, pero el deterioro fiscal lo pone en riesgo.

Desde 1960, su PIB per cápita se triplicó, la economía se modernizó al pasar de un grupo reducido de exportaciones tradicionales, a más de 4 mil productos. Y del 2010 al 2014 siguió esa diversificación, al crecer un 3% en la cantidad de productos, para llegar a 4.359.

El país es líder en terrenos como conservación del ambiente (es el único país tropical que ha revertido la deforestación), y en indicadores como electrificación (99,5% de hogares con acceso, mientras Centroamérica oscila de 70 a 83% según datos de CEPAL), acceso al agua (97%, en tanto Centroamérica oscila de 85% a 94%)  salud (10,1% de gasto en comparación al PIB, el más alto de América Latina, exceptuando a Paraguay) y educación (6% del PIB, mientras Centroamérica va de 2,9% a 4,6%), entre otros.

Las alertas: indicadores en rojo

Costa Rica era el país menos desigual de América Latina; sin embargo, está retrocediendo en ese campo. Mientras América Latina reduce la desigualdad, en Costa Rica está aumentando. Esto evitó que se redujera la pobreza, y en lugar de ello, quedara estancada.

El crecimiento no ha sido igual para todos. Así, el desarrollo de empleos ha sido débil en sectores con mano de obra poco calificada.

En la fotografía se aprecia exposición de Alicia Bárcenas.
Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de CEPAL, defendió necesidad de reforma.

Costa Rica ha logrado niveles notables en educación primaria, pero no lo mantiene en la secundaria: la cantidad de mayores de 25 años que terminan esta preparación es de un 41%, lejos del 80% de la OCDE y del 95% en Estados Unidos.

Esta visión fue resaltada por Alicia Bárcena, secretaria general de CEPAL, en su visita a Costa Rica, al resaltar que el país transformó su estructura productiva y logró construir un Estado de Bienestar que es un ejemplo para América Latina y el mundo, pero que ahora debe defenderlo con una reforma fiscal integral y oportuna.

Los riesgos: se acaba el espacio

La debilidad del panorama fiscal amenaza la sostenibilidad del pacto social. La deuda amenaza con devorar los recursos del presupuesto: en la actualidad se requiere un 36%, pero si no se hace nada, en solo cinco años se llevará un 62%.

Costa Rica gasta menos de 2% de su producción en gastos de capital (inversión), pero economías que quieren crecer destinan dos o tres veces esa cantidad. Para comparar, los pagos que hace Costa Rica para deuda representan un 2,3% del PIB; para el 2020 serán un 6%: tres veces más de lo que se destina a infraestructura.

En la fotografía Miguel Gutiérrez
Miguel Gutiérrez: la reforma es necesaria, no se puede esperar mucho del ciclo económico.

Ante los alegatos de que el gasto es muy ineficiente y es posible lograr el balance con las tijeras, López, comentó que Costa Rica se encuentra en el percentil 69 en un informe sobre calidad del gasto. Quiere decir que hay espacio para mejorar, pero que la ejecución no es tan deficiente que permita grandes ahorros.

En cuanto a la experiencia internacional de tratar de equilibrar las finanzas con recortes en lugar de buscar nuevos ingresos, existe un ejemplo claro: lo vivió América Latina en la década de los 80, y se llamó “la década perdida”. Los recortes afectaron la inversión en todo el continente, sin generar un desarrollo balanceado.

Además, la carga fiscal en el país es menor que la de otros países. El Quinto Foro Latinoamericano sobre Política Fiscal, organizado por la OCDE y el BID, resaltó que la región debe buscar modernizaciones integrales: los países latinoamericanos recaudan un 21% del PIB, en promedio, ante un 34% de la OCDE. Y Costa Rica, que tiene indicadores similares a los de la OCDE en diversos campos y solicitó su inclusión en este club de países ricos, tiene niveles de alrededor de un 13%.

Sin embargo, en este punto hay voces como las de la contralora Marta Acosta, quien advirtió a los diputados en su informe sobre la realidad del Estado que se requiere de una reforma fiscal en la parte de ingresos, pero también de una revisión y ajustes en el gasto. Precisamente Miguel Gutiérrez Saxe, ex director del informe Estado de la Nación, también advirtió a diputados y representantes de organizaciones sociales en el foro de Sostenibilidad Fiscal que se requiere de un acuerdo nacional, con el que se recupere la confianza.

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