Diez razones por las que Costa Rica debe enfrentar el problema de la deuda pública

Se trata de un conflicto en aumento, que será cada vez más difícil resolver

Se estima que la deuda pública de Costa Rica llegaría a representar alrededor de ₡14 billones en el 2016. Se trata de una bomba de tiempo que a corto plazo debe desactivarse o detonará con severas consecuencias para el país.

No solo es un aspecto que se debe solucionar por su tamaño, sino por su crecimiento y sus consecuencias, algunas de las cuales ya se están presentando. La deuda pública debe ser enfrentada por las siguientes razones:

₡14 billones

Tamaño estimado para deuda del Gobierno Central para 2016

1)  Asfixia el Presupuesto

El servicio de la deuda pública representa un tercio del presupuesto del Gobierno Central. De cada tres colones que se presupuestan, uno es para la deuda. Es prácticamente la misma cantidad que requiere el Gobierno Central para funcionar, lo que incluye Poder Ejecutivo, el Poder Judicial y el Legislativo, junto con la Contraloría, Defensoría y Tribunal Supremo de Elecciones.

2)  Es un problema en aumento

La deuda del Gobierno Central pasó de representar un 24,7% del PIB en el 2008 y se estima que podría llegar a un 49% en el 2017; es decir, creció vigorosamente en una década.

3)  Rezaga al país en la región

Crecimiento de deuda pública se desborda por encima de niveles regionales: desde el 2008, la deuda de Costa Rica creció 71%, mientras el promedio de América Latina fue de un 24,6%. Costa Rica tuvo uno de los mayores crecimientos en este rubro, solo superado por Chile y Honduras.

4)  Su tamaño dificulta movimientos

El tamaño de la deuda pública ya genera tensión:  el monto de la deuda pública como porcentaje del PIB de Costa Rica es la quinta más grande de América Latina, superado por Brasil, Honduras, El Salvador y Argentina. Hace cinco años, el tamaño de esta deuda era la décima más grande de América Latina.

5)  Es principal disparador del Presupuesto

En el 2017, representa un 44% del incremento en el Presupuesto del Gobierno Central (es decir, casi la mitad).El servicio de la deuda creció un 17%, mientras el Presupuesto lo hizo un 12%. Además, el aumento en los intereses de la deuda representa, aproximadamente, la mitad del déficit financiero.

6)  Presiona las tasas de interés

Al no tener suficientes ingresos para los gastos que debe realizar, el Gobierno debe recurrir a obtener recursos en los mercados, lo que presiona las tasas de interés al alza y en consecuencia, presiona para elevar los pagos que deben realizar quienes tienen créditos.

7)  Limita la inversión

Las obligaciones de la deuda no pueden eludirse, por lo que limitan la inversión pública, particularmente en áreas como infraestructura. En este Presupuesto del 2017, se logró elevar la inversión del 1,6% del PIB al 1,9% del PIB, pero aún está lejos de los niveles que el país requiere.

8)  Afecta los programas sociales

Esta limitación también se extiende a los programas públicos con los que se atiende a la población en condiciones vulnerables. Además, las áreas como educación, seguridad y salud, con las que se desean marcar condiciones para el desarrollo social, quedan también limitadas.

9)  Es un círculo vicioso

Ante la creciente brecha entre sus ingresos y gastos crecientes, el Gobierno debe recurrir  a más deuda para poder financiarse. En estos momentos,cerca de la mitad del Presupuesto se financia con deuda; por cada colón de ingresos que se reciben, se tienen gastos por 1,85 colones. Además, se deben destinar más recursos del presupuesto a los intereses, en lugar de a la amortización: en el 2010, el 69% se destinaba a la amortización y 30% a los intereses, en el 2017, se destina un 62,8% a amortizar y 37,2% a intereses. El resultado es una deuda que aumenta en lugar de reducirse, y un financiamiento cada vez en condiciones más complejas, porque el gobierno tiene menos ingresos para responder por sus deudas.

10)  Amenaza la estabilidad económica

La deuda se vuelve una amenaza a la estabilidad económica y financiera, ya que es el principal elemento para que se mantenga la brecha entre los ingresos y los gastos públicos, que cada vez será más difícil de reducir. Hacienda calculó que se requerirá un ajuste de 3,75 del PIB, pero si no se hace en este año, podría obligar a un ajuste de 5 o 6% del PIB para el 2019. Es decir, nuevos impuestos aún mayores de los que propuso el Gobierno, y recortes presupuestarios que podrían paralizar programas.

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