El Presupuesto responsable que presentó el Gobierno: diez razones lo justifican

Aunque el monto creció un 12% con relación al anterior, existen poderosos argumentos sobre la necesidad de incluir los respectivos fondos

El Ministerio de Hacienda presentó a los diputados un Presupuesto responsable, en el que se combinan esfuerzos para contener el gasto, con el pago de obligaciones ineludibles.

El crecimiento de 12% con respecto al Presupuesto del 2016 es mayor del que se quisiera, particularmente con la presión de un déficit fiscal que en el 2015 cerró en 5,9% del Producto Interno Bruto (PIB), pero obedece tanto a la presión de la deuda, como a las limitaciones de la realidad fiscal de Costa Rica.

Hay varios elementos que evidencian que se trata de un Presupuesto responsable:

1 Atiende la deuda

Es el principal disparador del gasto público. Se trata de un compromiso ineludible que se viene acumulando, y que representa una tercera parte del presupuesto. De hecho, casi la mitad del aumento en el Presupuesto se debe al servicio de la deuda. Sin embargo, se trata de un tema que no se puede descuidar: de hecho, un 30% de la deuda del país vencerá del 2018 al 2021.  Es un problema que no se puede eludir y se debe enfrentar.

2 No infla el cálculo de ingresos

Se hacen una estimación conservadora de ingresos. La Contraloría revisó la estimación inicial y la aumentó en un 0,5% del PIB, lo que evidencia el esfuerzo de Hacienda por no sobreestimar este rubro. Se calcula que crecerán un 8,3% en el 2017, ₡345 mil millones más que en el año anterior, lo que sin embargo es insuficiente para atender las obligaciones del Gobierno.

3 Hay un esfuerzo por contener los gastos.

Se estima un crecimiento del gasto total en 21,1%. Sin embargo, un 44% de ese crecimiento se fundamenta en el servicio de la deuda. Lo sigue educación (23%), con lo que casi un 70% se explica por estas dos causas.

4 No se “olvidan” nuevas obligaciones

Se deben atender nuevas obligaciones, como traspaso de recursos a municipalidades, reforma procesal laboral y recursos para TSE, entre otros. A pesar de que solo representan 3,7%, tienen su peso. La opción de no incluir estos fondos implicaba afectar los procesos de descentralización del poder, la modernización de los procesos laborales o afectar el desarrollo del proceso electoral, situaciones que no son admisibles.

5 Trata de equilibrar ingresos estancados con gastos crecientes

Desde la última década, los ingresos se mantienen relativamente en mismo nivel, alrededor de 13% del PIB. Paradójicamente, se han realizado diversas reformas legales para aumentar los gastos, como aumento constitucional de educación, de 6 a 8% del PIB, Ley de Desarrollo Social y Asignaciones Familiares (5662) del 2009, etc. En la actualidad, los ingresos están en el nivel del 14,4% del PIB mientras los gastos alrededor de un 21,1% del PIB. A pesar de que se hace un esfuerzo por mejorar los ingresos mediante modernización de la recaudación y contener los gastos, la brecha es demasiado amplia.

6 Defiende el gasto social

El Gobierno no va a mutilar gastos sociales, como la educación, salud y seguridad. El recorte en esos casos no sería ahorro, sino mutilar servicios. En total, el gasto social se estima en ₡4.324.541, millones, lo que refleja la vocación de que en la medida de lo posible, los recursos públicos se destinen a las necesidades de las personas.

7 Maneja un Presupuesto poco flexible

El Presupuesto es inflexible, solo 5% para gastos no legales o rígidos. 34% de los gastos es por mandato constitucional, y un 54% es mandato legal; es decir, 88% se deben incluir por imperativo normativo. Un 7% son gastos rígidos, no dan margen de maniobra, con lo que solo quedan 5% de gastos flexibles. Permiten margen de maniobra, pero ello no quiere decir que son superfluos. Y así, estos gastos que se consideran mas propensos a ser recortables, suman  ₡90 mil millones, apenas un 1% del Presupuesto. Eliminarlos del todo no representa alivio fiscal y en cambio afecta en forma significativa el funcionamiento del Gobierno.

8 A pesar de lo anterior, se mantiene la inversión e incluso crece

Los recursos para la inversión pública pasaron de ₡503 mil millones a ₡633 mil millones, se pasó de 1,6% del PIB a 1,9%. Es un crecimiento de un 26%, muy por encima del crecimiento de 12% para el Presupuesto. Se trata de un esfuerzo notable, dadas las limitaciones generadas por el déficit fiscal.

9 El Gobierno realiza esfuerzos para reducir el déficit

En el 2016, se aprobó el Presupuesto con una proyección de que el déficit sería 6,6% del PIB, pero lleva ritmo para terminar en 5,6% al final del año. Sin embargo, el referente de estos esfuerzos se presentó con el corte de las cifras fiscales del primer semestre, en el que se registró una reducción del déficit primario en ₡134 mil millones, y del primario en ₡166 mil millones. Lo que explica el crecimiento del gasto corriente es el aumento de los intereses.

 

10 El Gobierno trabaja de manera integral en lo fiscal

El Gobierno no se queda de brazos cruzados, esperando nuevos ingresos o limitándose a tramitar el Presupuesto en forma pasiva. En materia de ingresos, está procurando una mejor recaudación, con el uso de herramientas tecnológicas y controles cruzados. También hay esfuerzos por mejorar el gasto con opciones creativas, como el manejo de la deuda. Hacienda ha buscado estrategias de financiamiento más baratas, como canjes de deuda, que han contribuido a reducir el costo de ese financiamiento.

El resultado de este esfuerzo es un Presupuesto responsable, en el que se combinan acciones para contener el gasto a los niveles necesarios, pero sin sacrificar las inversiones necesarias para que la institucionalidad funcione.

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