El rescate arduo del labriego sencillo

Con la definición de cinco políticas para el sector agropecuario, el Ministerio de Agricultura pone las semillas para procurar un crecimento sostenido de entre el 6 y 8% del sector

El sector agrícola en Costa Rica enfrenta décadas de abandono y sequía institucional. De representar un 25% del Producto Interno Bruto en 1970, bajó a un 20% en 1980 y en la actualidad representa menos de un 10%. Revertir ese panorama de décadas de abandono es la tarea que se impone el actual Gobierno.

Luis Felipe Arauz, ministro de Agricultura y Ganadería, se propuso dos objetivos generales al presentar las Políticas para el Sector Agropecuario y el Desarrollo de los Territorios Rurales, presentada el pasado mes de enero. Se trata de lograr un crecimiento de entre  un 6 y 8% en este período mediante mejoras en la productividad y apoyar la reducción de la pobreza rural mediante esfuerzos integrales.

8,66%

Participación agrícola en el PIB

Como parte de esta política, el ministro Arauz identificó cinco pilares: seguridad y soberanía alimentaria y nutricional; oportunidades para la juventud de zonas rurales y agrícolas; desarrollo rural territorial; adaptación y mitigación de la agricultura al cambio climático y fortalecimiento del sector agroexportador.

“Esta política será operativizada mediante dos instrumentos: el componente agropecuario del Plan Nacional de Desarrollo 2015-2018 y el Plan Sectorial de Desarrollo Agropecuario y Rural 2015-2018. Su éxito depende del empeño y compromiso de este Gobierno, pero también de todos los sectores públicos y privados”, expresó el ministro en la presentación de las políticas.

PAPA
Fotografía cortesía MAG. Agricultores labrando desde la mañana: hay alrededor de 140 mil productores en Costa Rica, según datos del IICA.

El primer pilar, la seguridad y soberanía ambiental, se nutre de uno de los diez compromisos centrales de la administración Solís Rivera. Se define como el derecho del país de definir sus propias políticas y estrategias de producción sostenible y, para lograrlo, se propone una política de fuerte apoyo a la pequeña y mediana agricultura productora de alimentos.

El segundo pilar de oportunidades para la juventud del sector plantea el trabajo articulado con otras organizaciones para concretar un plan para la inclusión óptima de las juventudes rurales y enfrentar situaciones como la migración, el desempleo y la pobreza en esas zonas.

El desarrollo rural territorial pretende promover la integración de la población de territorios rurales con la dinámica de desarrollo territorial del país, mediante proyectos de inversión que generen valor agregado.

33,55%

Área del país destinada a actividad agropecuaria

El eje de adaptación al cambio climático se concentra en impulsar medidas de adaptación, mitigación y gestión del riesgo climático, que va desde el fortalecimiento de programas de ordenamiento territorial a la definición de una estrategia conjunta de MAG, Senara y la Dirección de Cambio Climático del Ministerio de Ambiente.

El quinto punto es el fortalecimiento del sector agroexportador, para procurar el aprovechamiento de los procesos de apertura internacional mediante mejoras en la competitividad, trámites y procesos de articulación con el Ministerio de Comercio Exterior (Comex), entre otras acciones.

La estrategia pasa por la reconversión de instituciones como el Consejo Nacional de Producción (esta última entidad rescatada de las deudas que la ahogaban) y el INTA, así como las reformas a la Ley de la Banca para el Desarrollo.

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