El reto de que el huracán pase de desastre a oportunidad

Mideplan pretende que el legado de Otto no se quede en la tragedia, y que la reconstrucción de zonas afectadas esté marcada por un cambio en la forma de pensar en Costa Rica

La evolución de un huracán suele estar marcada por la destrucción, el paso de una categoría a otra suele representar más fuerza en los vientos y más repercusiones. El Ministerio de Planificación y Política Económica (Mideplan) espera cambiar esta situación, y hacer que el huracán Otto pase de desastre a oportunidad.

El huracán Otto, el primero en golpear directamente a Costa Rica, afectó la producción, infraestructura, y cobró la  vida de nueve costarricenses. El fenómeno natural puso a prueba la capacidad de respuesta y de coordinación las instituciones. Sin embargo, las crisis siempre abren espacios para romper viejos moldes: pueden ser aprovechadas para hacer cosas diferentes que produzcan un cambio. De esta forma lo observa la ministra de Planificación y Política, Olga Marta Sánchez: después  del embate del huracán Otto, no se debe volver a hacer lo mismo y no volver a dejar a la gente en las mismas condiciones de precariedad y vulnerabilidad.

“La fase de recuperación tiene dos momentos: el más inmediato, restituir, hacer las obras; pero la gente perdió casas y medios de vida,  creo que lo que corresponde es que el desastre sea una oportunidad para el desarrollo, para que las condiciones sean mejores que las que tenían. El reto tiene que ver con ordenamiento territorial, con actividades productivas que generen mayor valor agregado, con construcción de comunidades con mejores condiciones para sus habitantes y con una clara visión de gestión de riesgo”, reflexionó la ministra.

En este punto de “gestión de riesgo”, la jerarca hace énfasis porque la historia de que otro huracán impacte a Costa Rica es posible que pueda suceder de nuevo. “Implica que todo se tenga que pensar en que un fenómeno natural de esta magnitud pueda volver a ocurrir. No se trata de vaciar esa parte del país, sino de que vivan con prevención”.

Otro tema es la organización comunitaria, pues, apunta la ministra, con el huracán Otto hubo un esfuerzo enorme en cooperación y prevención: la organización comunitaria en gestión de riesgo es fundamental.

Lo que corresponde es que el desastre sea una oportunidad para el desarrollo

Pensar distinto. “No se trata de ver qué va a pasar; por ejemplo, si a un puente se lo llevó un río, ese puente no se puede reconstruir igual, porque hay que tomar medidas”, comentó la ministra Sánchez. “Así como tenemos un código sísmico, deben empezar a existir otros códigos rigurosos para otro tipo de fenómenos naturales”, añadió.

Si el huracán Otto dejó destrucción, también dejó la certeza de la capacidad institucional del país y la puerta abierta a un enfoque más integral, que permita superar las condiciones de pobreza, con ordenamiento territorial y organización para responder a una emergencia.

Hay que pensar diferente: no nos podemos dormir en los laureles. Hay que pensar distinto: ocurrió algo y la gente tiene que volver a tener actividad, lo más rápido posible y en condiciones mejores que las que tenían. El trabajo que nos toca es muy trascendente”, aseveró la ministra Sánchez.

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