Gobierno mantiene mejoras en recaudación y calidad del gasto al cierre del 2017

Para mejorar las finanzas públicas urge aprobar las leyes de modernización del sistema tributario,  responsabilidad fiscal y control de gasto, además dar continuidad a la transformación tecnológica

 

 

Que el Gobierno mantuviera su compromiso de mejorar la recaudación y la calidad del gasto al cierre del 2017, con acciones administrativas y nuevas herramientas tecnológicas desarrolladas para alcanzar este objetivo, no bastó para que la relación entre ingresos y gastos del Gobierno Central redujera el déficit fiscal proyectado por las autoridades económicas para finales de año si para entonces no se completaba la aprobación de la reforma para el fortalecimiento de la Hacienda Pública.

A diciembre del año anterior, el déficit fiscal cerró en 6.2% y el primario (gasto total sin intereses) se ubicó en un 3.1 % del PIB. En el 2016 estos indicadores cerraron en un 5.3% y 2.4% del PIB.

 6,2% del PIB 

Cerró el déficit fiscal a diciembre 2017. Un año antes estaba en 5,3%

“Desde inicios de gestión venimos ejecutando un proceso gradual de mejora para alcanzar la estabilización de las finanzas públicas. Dentro del marco de una legislación hacendaria obsoleta aplicamos medidas administrativas y hemos dado un salto importante en materia tecnológica, lo que ha permitido mejorar el comportamiento de las cifras tanto en gasto como en ingresos. También, al cierre del 2017 tenemos ocho nuevas leyes, que si bien empiezan a dar sus frutos, son solo parte de la propuesta que el Ejecutivo ha venido presentado a la Asamblea Legislativa desde el 2015 para fortalecer el sistema tributario y ordenar el gasto público. La ausencia de una nueva ley del impuesto sobre la renta, un impuesto al valor agregado y de una regla fiscal impiden dar el salto hacia el saneamiento de las finanzas públicas” afirmó Helio Fallas, primer vicepresidente y ministro de Hacienda.

Se mejoró la recaudación y la calidad del gasto, aunque esto es insuficiente para resolver el problema fiscal.

Al realizar un balance de los aspectos positivos y negativos que explican el comportamiento de estas cifras a diciembre 2017, el jerarca de Hacienda enumeró los siguientes aspectos:

  1. Los ingresos totales aumentaron alrededor de 1.2 billones de colones, entre diciembre de 2013 y diciembre 2017. La carga tributaria se mantiene en 13.4%, misma cifra del 2016, y se destaca el dinamismo de la recaudación del impuesto sobre la renta que creció a dos dígitos por tercer año consecutivo. Este impuesto aumentó 0.7 puntos del PIB entre el 2013 y el 2017, al pasar de 4.1% a 4.8%, porcentaje equivalente ¢ 547 mil millones.
  2. La desaceleración de la actividad económica, sumada al desfase histórico del diseño del impuesto general sobre las ventas con respecto a la estructura productiva actual, son factores que afectan su recaudación, la que del 2013 al 2017 se desacelera, al pasar de 4.7% a 4.4% del PIB. La ley que le regula data de los años ochenta y actualmente la estructura productiva se basa principalmente en servicios, los cuales, en su mayoría no están gravados. Ello reafirma la necesidad de transformarlo a un impuesto al valor agregado (IVA), propuesta que está a la espera de aprobación en la Legislativa desde el 2015.
  3. La gestión eficiente de la deuda permitió financiar el déficit fiscal.

    Tal y como lo ha reiterado el Gobierno, una parte importante del problema fiscal del país recae en la desactualización de las leyes que regulan la renta y las ventas en el país, lo que impide que la recaudación crezca de manera significativa al facilitar la elusión y la evasión fiscal. Es necesario modernizar ambas leyes para que respondan al modelo económico actual.

  4. Los avances tecnológicos emprendidos por Hacienda entre 2013 y 2017 para facilitar la inscripción, declaración y pago de impuestos por internet con herramientas como ATV; mejorar los controles con las puesta en marcha de Factura Electrónica, AMPO, Hacienda Investiga, Modelo Predictivo y las mejoras en TICA; facilitar los procesos de consulta por medio de Autogestión y Consulta Tributaria y de denuncia, mediante DenuncieYa, no bastan para mejorar la recaudación.
  5. Al no contar con nuevas leyes como las propuestas a la Asamblea Legislativa para aumentar la flexibilidad del presupuesto, tales como Responsabilidad Fiscal, Regla Fiscal (Exp.19.952-2016) y Destinos Específicos (Exp.20.505-2017) y una para financiar un porcentaje del presupuesto con deuda externa (Regla Exp.20.535-2017), durante el 2017,  al igual que en años anteriores, el gasto se ve presionado por tres factores: i ) las obligaciones constitucionales y legales que aumentan las transferencias, las cuales pasan de 7.5% a 7.9% del PIB del 2013 al 2017; ii) el incremento en la deuda, que ha provocado un aumento sustancial de los intereses, los cuales pasan de 2.5% a 3.1% del PIB en el mismo periodo; y iii) la inversión en infraestructura vial y educativa, que se traduce en un aumento del gasto de capital de 1.6% a 2.0% del PIB, entre el 2013 y el 2017. Esto explica el comportamiento del déficit al cierre del 2017.
  6. Durante el periodo 2010-2013, la tasa de variación promedio del gasto fue de casi un 14%, mientras que durante el 2014-2017 esta cifra se acercó al 9%. Esto demuestra el adecuado manejo de la deuda y demás esfuerzos por mantener un crecimiento moderado. Las remuneraciones, por ejemplo, han dejado de presionar el crecimiento del gasto; se han venido desacelerando producto de las decisiones y acciones de contención por parte de la Administración; como resultado, se reducen del 7.3% al 7.0% del PIB del 2013 al 2017.

“Al finalizar el 2017, es evidente que las mejoras administrativas y tecnológicas y la aprobación de ocho leyes que conforman la propuesta del Gobierno para fortalecer la Hacienda Pública no alcanzan para estabilizar las finanzas públicas del país, a pesar de su urgencia. Si bien estamos satisfechos porque hemos dado importantes pasos con las herramientas legales que tenemos pese a su obsolescencia, los espacios se han ido cerrando. Evidencia de ello son las calificaciones de riesgo y la reacción de mercados internacionales ante la ausencia de una reforma fiscal estructural e integral. El proceso inició en el 2015 cuando presentamos los primeros proyectos. Desde entonces, hemos sido consecuentes entre nuestros compromisos y lo actuado. La propuesta está lista y presentada, solo resta la toma de decisiones en la Asamblea Legislativa”,  concluyó el Ministro.

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