La nueva estrategia para romper décadas de pobreza estancada

Con “Puente al Desarrollo” se realizará una acción integral que deja atrás el asistencialismo estéril e integra herramientas novedosas, desde los cogestores hasta las tecnologías de un índice multidimensional y mapas sociales

La pobreza es un mal que asfixia a un millón de costarricenses y que se resiste a ceder: desde hace más de dos décadas afecta a alrededor de un 20% de la población del país, a pesar de que se invierten cuantiosos recursos: por ejemplo, en el 2013 se destinaron a su combate $7.654 millones, entre aportes del Fondo de Asignaciones Familiares y las carteras de Educación y Salud.

Para romper con este círculo vicioso que devora los millones del Estado y las oportunidades de 318.810 hogares -94.810 en condición extrema-, el Gobierno de la República presentó, el pasado 26 de marzo, el programa “Puente al Desarrollo” con el objetivo de brindar a familias que viven en condiciones marginales las herramientas para desarrollar capacidades y superar su condición.

54.600

familias de 75 distritos más pobres serán atendidas

Así se pretende ir más allá de enfoques asistenciales que al final solo han prolongado el flagelo. “La estrategia busca romper el ciclo de la pobreza generando capacidades para que las personas no sean dependientes de la asistencia. Estamos haciendo un cambio real en varios campos para reducir la pobreza estancada en los últimos 20 años”, dijo Carlos Alvarado, ministro de Desarrollo Humano e Inclusión Social y presidente ejecutivo del Instituto Mixto de Ayuda Social.

Según datos recopilados por el Estado de la Nación, la pobreza en Costa Rica alcanzó niveles por encima del 33% en 1991, pero se logró reducirlos al 20% en 1994. Desde hace 20 años se mantiene en ese rango.

Foto que muestra a la vicepresidenta Ana Helena Chacón, coordinadora del Consejo Social, y  Carlos Alvarado, ministro de Desarrollo Humano Inclusivo, durante la presentación del plan.
La vicepresidenta Ana Helena Chacón y el ministro Carlos Alvarado presentaron el Plan.

La estrategia “Puente al Desarrollo” no requiere recursos adicionales a los hoy existentes por parte del Estado. Lo que hará es invertir de manera más eficiente y articulada los recursos con los que ya cuentan las instituciones para atender a la población más desfavorecida del país.

La vicepresidenta Ana Helena Chacón destacó que este es un compromiso de la Administración Solís Rivera, en el cual se está trabajando desde el inicio de la gestión y que este plan permite articular las acciones interinstitucionales desde el Consejo Presidencial Social. “Es nuestro deber trabajar para lograr mayores márgenes de justicia social y brindar oportunidades reales y sostenidas en el tiempo, para que las personas que más lo necesitan puedan aspirar a una mejor calidad de vida”.

El nuevo enfoque

En cuanto al plan específico para la población en pobreza extrema, durante los cuatro años de gobierno se atenderán a 54.600 familias localizadas en los 75 distritos más pobres del país.

160

cogestores ayudarán cada uno a 170 familias

La propuesta plantea innovar el modelo de atención utilizado en los últimos años y saldrá a buscar a las familias a través de la figura del cogestor social, quien será un puente entre las necesidades de las familias y la oferta institucional. Cada uno de estos profesionales dará seguimiento a 170 familias, crearán planes familiares a la medida y darán seguimiento al progreso. Las familias deben asumir el compromiso de desarrollar sus capacidades para poder permanecer en la estrategia.

Esta iniciativa utilizará herramientas técnicas innovadoras como los Mapas Sociales, con la información del Censo del 2011, que permiten visualizar la pobreza.

Asimismo, se empleará el Sistema Único de Beneficiarios, con el fin de atender de una manera más integral a las familias, reducir filtraciones y evitar duplicidad de funciones.

También se utilizará el Índice Multidimensional de Pobreza, el cual permite medir más allá del mero ingreso de las familias para poder abordar de un modo más integral el fenómeno de la pobreza; es decir, no quedarse con mediciones tradicionales limitadas al ingreso. El IPM se desarrolla desde el INEC, el IMAS y en conjunto con la Universidad de Oxford.

Asi, aunque en el pasado se han realizado numerosos lanzamientos de estrategias diferentes para tratar de combatir la pobreza, en esta ocasión se trata de algo más que un programa diferente. Con el cambio de el enfoque, se pretende romper dos décadas de estancamiento en el combate a la pobreza.

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