Melvin Jiménez: “El Teatro es una energía vital que te transforma la vida”

Ganador del Premio Nacional de Cultura Ricardo Fernández Guardia 2015, en la categoría de Actuación por la obra “Ñaque o de piojos y actores”

Honesto, solidario en escena, fraternal con sus compañeros, responsable y ético con el trabajo; así se autodefine Melvin Jiménez, de 29 años, acreedor del Premio Nacional de Cultura Ricardo Fernández Guardia 2015, en la categoría de actuación por la obra “Ñaque o de piojos y actores”.

Proviene de una familia de padres muy trabajadores y fue un joven con muchos sueños, aspiraciones y ganas de descubrir el mundo, por ello, dejó su casa en San Juan Sur de Turrialba para emprender lo que él describe como “el viaje más emocionante de su vida”.

Decidió estudiar Ingeniería Civil en la Universidad de Costa Rica, esto motivado por su interés en el tema de la construcción y en parte por el oficio de albañil de su padre, pero como parte de su programa de estudios, decidió tomar como materia alternativa “Apreciación del Teatro”, sin tener idea de que esa decisión cambiaría su vida de manera significativa.

Ahora, cuenta con un total de 26 obras profesionales en las que ha participado desde 2011.

La Oficina de Prensa y Comunicación del Ministerio de Cultura y Juventud conversó con Jiménez y aquí les presentamos un resumen de la entrevista.

image005Acerca de la obra “Ñaque o de piojos y actores”, ¿qué lo motivó a asumir la producción de esta puesta y qué simboliza para usted obtener el Premio Nacional por su trabajo en este proyecto?

Es la primera obra en la que asumimos la producción como Teatro del Público. Fue la primera experiencia en que expresamos lo que queríamos decir, asumiéndonos como artistas y como responsables del contenido de la obra.

El esfuerzo realizado rindió sus frutos; tuvimos muy buena respuesta de parte del público y con el tema del premio, se terminó de reafirmar que fue un buen proyecto y que los jóvenes estamos haciendo bien nuestro trabajo. También es un aviso y un aliciente para esa nueva generación de artistas; para que se atrevan a luchar por sus ideales, por transmitir ideas y contenidos.

Según sus consideraciones ¿cuál es el compromiso artístico que adquiere al contar con este reconocimiento?

El Premio Nacional es justamente eso, un reconocimiento al compromiso, al arduo trabajo y la responsabilidad asumida; la entrega y pasión con la que asumimos un reto tan demandante como fue “Ñaque”.

Ahora, este reconocimiento representa un estandarte, con el cual tenemos que trabajar como punto de partida para la calidad de proyectos que emprendamos de acá en adelante y nos hace comprometernos con nosotros mismos y sobretodo con el público; para ofrecerle obras de calidad, con una mayor entrega.

Sigo trabajando con la misma pasión, con las mismas fuerzas y enamoramiento.

¿Qué es lo que más le apasiona del teatro?

El teatro tiene un valor muy especial; es una disciplina que me genera sentimientos puros y profundos: satisfacción, alegría, una energía vital incomparable que me transforma, es lo que me impulsa cada día a hacer mejor las cosas.

Trabajar en esto es estar siempre enamorado; todas las noches incluso en los ensayos, es algo muy satisfactorio. Si con mis actuaciones y obras logro alegrar o cambiar en positivo el día de alguien, esa es mi mayor recompensa.

¿De sus interpretaciones, cuáles le han generado un mayor impacto y qué aporte  le otorgaron a su carrera?

En general, todas las obras han tenido un grado de importancia significativa en mi carrera, porque han sido procesos llenos de aprendizaje, anécdotas y experiencias entrañables, pero he de destacar dos de ellas.

“Almacenados”, junto a Dionisio Rojas y dirigida por José Pablo Umaña, fue una obra que representó la “patadita” de impulsó a mi carrera y me permitió ingresar a la realidad de la vida en escena fuera del campus.

Ñaque o de piojos y actores”, siempre va a ocupar un espacio especial, por permitir ser acreedores del Premio Nacional de Cultura 2015.

¿Cuál considera es el aporte más significativo del teatro a la cultura y a la sociedad? 

El teatro es una disciplina muy rica en aportes, ya que además de su fin último que es el entretenimiento, tiene una responsabilidad pedagógica y social como elemento de promoción cultural.

El espacio que se crea entre un actor y el espectador, la magia que se crea entre ellos dos, es una energía valiosa y potente. En ese momento, a través de los personajes, podemos abordar diversas temáticas, algunas más fuertes que otras, de manera tal que el espectador pueda evaluar puntos de vista y formar su propio criterio del tema.

En mi criterio, el arte y la cultura siempre serán factores que junto con la educación, humanizan a la gente y la hacen sensible ante lo que sucede a su alrededor.

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