Policía de Tránsito multó cada 65 minutos contra transporte público ilegal

La imagen muestra un oficial de Tránsito efectuando una multa.
El equivalente a unos ¢27,5 millones en multas han sancionado los oficiales por transporte informal. Foto/MOPT.

Durante el primer cuatrimestre de este año, un conductor fue sorprendido por la Policía de Tránsito cada 65 minutos transportando personas a cambio de dinero, sin estar acreditado ante el Consejo de Transporte Público.

Las multas a 2.648 conductores dejaron como resultado ¢27,5 millones, durante operativos constantes contra el servicio ilegal de taxi y transportes especiales no autorizados.

Según explicó el Director de la Policía de Tránsito, Comisario Mario Calderón, la presencia policial en carretera, las nuevas estrategias de control, los operativos constantes, tanto de forma individual o con la colaboración de la Fuerza Pública, han permitido estos resultados en todo el país, pese a las reacciones violentas de algunos infractores de la Ley.

Estas personas fueron sancionadas según el artículo 147, inciso Y de la Ley de Tránsito, con lo que cada multa es por ¢103 mil 544.

Los riesgos del transporte informal

Calderón indicó que el problema de utilizar el transporte ilegal se da en caso de accidente, pues no hay pólizas que cubran al usuario. “Las personas creen que no les va a pasar nada, pero cuando viene un accidente y sufren lesiones en un servicio ilegal, no pueden acceder a terapias físicas privadas, por ejemplo, para recuperarse de las secuelas del percance”, señaló.

Calderón también detalló que “en algunos casos, estos vehículos se utilizan para asaltar a los pasajeros. Lo que no logramos entender, es cómo la gente es tan confiada de subirse al carro de un desconocido, asumiendo riesgos de ser asaltados, por ejemplo, simplemente porque esa persona se identificó como taxista informal; lo peor es que tras que se asume ese riesgo, les paga. Por el contrario, si cualquier desconocido detiene su carro y les ofrece llevarlos de gratis a la casa, no aceptan por desconfianza”, analizó contrariado Calderón.

Si bien en la mayoría de los casos estos trabajadores informales efectivamente dan su servicio a cambio de dinero, sin ningún interés delictivo, más allá de violar la Ley de Tránsito, los vehículos que llevan no siempre están en buenas condiciones mecánicas o eléctricas, lo que potencia un accidente. Tener que tolerar que el conductor fume es otro aspecto negativo y la imposibilidad de no tener dónde denunciarlo en caso que el servicio ofrecido haya sido deficiente, sea porque le cobró mucho, le faltó el respeto o cualquier otra razón, son otros aspectos negativos a considerar.

Asimismo, Calderón instó a quienes viajan en buseta privada al trabajo o hacen un paseo turístico, que se aseguren que quienes les brindan estos servicios especiales tengan los permisos del Consejo de Transporte Público y todos los documentos al día, como las pólizas.


Información suministrada por la oficina de prensa del Ministerio de Obras Públicas y Transportes.

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