Respaldo a Costa Rica del Fondo Monetario Internacional

La reciente visita del Fondo Monetario Internacional (FMI), al amparo de lo que establece el Artículo IV de los estatutos de este organismo, brindó una serie de conclusiones y reflexiones de gran importancia para el país

En primer lugar, hay que señalar que el FMI reconoce que el entorno macroeconómico local es favorable y que los macroprecios han mantenido un comportamiento estable.  Si bien el crecimiento económico no ha logrado retornar a su nivel potencial, el dinamismo de la actividad económica se ha acelerado gracias a la mejora en los términos de intercambio y la respuesta de la demanda interna.

El control de la inflación ha sido efectivo, aprovechando los espacios que ha permitido la contracción en el precio del petróleo importado, el ritmo de crecimiento económico y la baja en las tasas de interés internacionales.  Asimismo, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) ha podido mantener controlada la volatilidad del tipo de cambio y la acumulación de reservas monetarias internacionales ha permitido mantener un nivel por encima de lo que en la práctica se considera “adecuado”.

3,75% del PIB

Nivel de ajuste estimado por el FMI para hacer sostenible la tendencia fiscal

En segundo lugar, a pesar de que el FMI considera que el sistema financiero es sólido, coincide con el BCCR en la necesidad de reducir el grado de dolarización del sistema bancario.  Dicha preocupación sigue latente por el porcentaje de crédito en moneda extranjera que se ha canalizado hacia entidades no gneradoras de divisas, lo cual crea una vulnerabilidad importante ante eventuales incrementos en el tipo de cambio no anticipados por los deudores.

Asimismo, este organismo internacional apoya las acciones de política monetaria, aplicadas por el Banco Central de Costa Rica, para incentivar una reducción de las tasas de interés el sistema financiero mediante los ajustes a la baja en su tasa de interés de política monetaria, dado que el nivel de las tasas reales de interés habían alcanzado un nivel muy elevado como resultado del comportamiento inflacionario.

Ahora bien, el FMI ha sido claro en señalar que existen riesgos de carácter interno y externo que pueden atentar contrar la estabilidad macroeconómica del país, dentro de los que destacan: el incremento de las tasas de interés externas, la desaceleración económica de algunos socios comerciales importantes y la volatilidad de los precios de las materias primas.  No obstante, enfatizan en los riesgos internos derivados de la fragilidad de las finanzas públicas y las repercusiones de una eventual crisis fiscal sobre las tasas de interés, la inversión privada y el crecimiento económico.

En línea con lo anterior, el FMI concuerda con el Gobierno en la necesidad de reducir las vulnerabilidades de largo plazo y lograr una combinación de políticas para enfrentar los vaivenes del ciclo económico.   Asimismo, coincide con el ajuste fiscal requerido para enfrentar los retos de corto plazo y con la urgencia de consolidar una política monetaria que se ajuste a las condiciones coyunturales.

Las recomendaciones deI FMI apuntan a mejorar la sostenibilidad fiscal, tal y como hemos insistido desde el principio de la Administración Solís-Rivera.  La tendencia fiscal sigue siendo insostenible a largo plazo, por lo que se requiere un ajuste cercano al 3,75% del PIB para estabilizar la deuda del Gobierno dentro de la senda de sostenibilidad, mismo nivel que el estimado por este organismo en el 2014.    Es el momento adecuado para hacer el ajuste, pues de no hacerlo, la generación de expectativas nos exigiría un ajuste mayor a futuro y puede provocar, en el corto plazo, un cambio brusco en la confianza de los consumidores.

Ahora bien, debe existir un balance entre el ajuste fiscal y el efecto en el crecimiento económico producto de la aplicación de las medidas necesarias para cerrar la brecha actual.   Por esta razón, concordamos en que la agenda fiscal debe consolidarse en el mediano plazo, mediante una estrategia que no solo involucre medidas relacionadas con la generación de ingresos sino que también incorpore acciones para contener el crecimiento del gasto público.   Debe existir un ajuste fiscal completo y gradual, que reduzca las vulnerabilidades y que evite un deterioro de la estabilidad de los macroprecios.

Considero que las conclusiones de esta Misión del Fondo Monetario Internacional refuerzan nuestra convicción de que vamos por buen camino.  Los esfuerzos institucionales y de coordinación de políticas siguen siendo importantes para mantener la estabilidad macroeconómica y para proponer medidas de ajuste que permitan encaminar al país en una senda de sostenibilidad fiscal.  No obstante, reiteramos el mensaje de que el esfuerzo debe ser de todos los costarricenses y que, con la ayuda de aliados como el FMI, el país puede abordar estas vulnerabilidades a tiempo, sin tener que esperar a una crisis para realizar los ajustes con un costo económico y social muy elevado.

El autor es el Primer Vicepresidente y Ministro de Hacienda

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