Revolución en sistema de pagos promete una democratización financiera

Monedero electrónico, tarjeta monedero y cuenta simplificada son componentes estratégicos de la lucha del Banco Central para pasar del efectivo a pagos más eficientes

El proceso para modernizar y revolucionar el sistema de pagos en Costa Rica, impulsado por el Banco Central de Costa Rica (BCCR), deberá traducirse en un aumento en la bancarización del país y, en consecuencia, de una mayor democratización del sistema financiero.

En la actualidad, alrededor del 50% de la población en Costa Rica está bancarizado. Esto quiere decir que cerca de la mitad de la población no tiene algún producto bancario y esto lo excluye del sistema financiero. Los registros bancarios son importantes para acceder a servicios como créditos, además, facilitan la asistencia en casos de requerir apoyo y brindan una huella que permite al país tomar mejores decisiones.

$500 millones

Costo de operaciones en efectivo en 2013

Esta revolución del sistema de pagos ya está cobrando su primera víctima: los cheques. En criterio de Carlos Melegatti, del BCCR, en un par de años se podría dar la eliminación de este mecanismo de pago, que tiene altos costos en las transacciones, y dar paso a la ofensiva contra el siguiente método de pago oneroso: el efectivo.

La guerra contra el efectivo

Es un panorama que ya se visualizaba. Según el estudio “Acceso a servicios financieros en Costa Rica”, de Ronulfo Jiménez y Edna Camacho para la Asociación Bancaria Costarricense, en el 2010, una encuesta sobre el uso de mecanismos de pago en diferentes establecimientos ya mostraba el descenso del cheque (alrededor de 0,6%), mientras el efectivo oscilaba entre 80 y 99%, según diferentes actividades. La tarjeta de débito se movía entre 2 y 25%, mientras Internet entre 0,3 y 9%.

A pesar de su dominio, el efectivo tiene su costo. En el 2013, el costo de las operaciones en efectivo en el país alcanzó los $500 millones, más de la mitad del costo total del sistema de pagos, que alcanzó los $900 millones.

En la fotografía se aprecia dos manos pasando billetes, para ilustrar el pago en efectivo.
El costo de usar efectivo en Costa Rica llega a los $500 millones al año. Fotografía de Roberto Carlos Sánchez.

“El efectivo es un enemigo para la salud, por los virus en monedas y billetes; para la seguridad, porque se utiliza para lavar dinero; para la correcta fijación de tarifas, por ejemplo en buses y para el Ministerio de Hacienda, porque las transacciones en efectivo no dejan trazabilidad”, expresó Melegatti ante el Consejo Presidencial Social.

Esta revolución en el sistema de pagos implica buscar instrumentos afines, como las tarjetas de pago, que ya superan los 7 millones en el país, y un nuevo aliado: los teléfonos celulares, que ya han alcanzado a un 95% de la población, lo que permite incluirlos en las estrategias para generar nuevas formas de pago.

Los tres frentes de batalla

La estrategia planteada por el BCCR incluye tres frente de lucha, tres piezas de un rompecabezas que se está conformando: el fortalecimento del monedero bancario, la tarjeta monedero y las cuentas simplificadas. Con esto se busca aumentar la bancarización, lo que se traduciría en una democratización del sistema bancario. “Es un cambio de paradigma, una forma de lograr una mayor inclusión financiera”, resaltó la vicepresidenta Ana Helena Chacón, coordinadora del Consejo Presidencial Social.

77%

Ticos no bancarizados por preferir efectivo, según estudio de ABC

Los primeros disparos ya se han producido en la trinchera del monedero electrónico. Melegatti explicó que tiene un par de años de estar trabajando en forma interna en el Banco Nacional, el Banco de Costa Rica y el BAC. “Son pagos a nivel de teléfono móvil, asociados a cuentas bancarias. Esto permitiría introducir a las personas que están excluidas del sistema financiero a mecanismos formales”, explicó.

El planteamiento es que el monedero permita transacciones gratuitas hasta por ¢50.ooo por día. ¿Parece poco? permitiría ¢1,5 millones al mes. Y debe tomarse en cuenta que según el informe de Jiménez y Camacho, la población no bancarizada está compuesta, principalmente, por personas de bajos ingresos, por lo que son uno de los grandes objetivos.

El instrumento ha funcionado en forma satisfactoria, al punto que se tiene previsto para abril que el presidente Luis Guillermo Solís lo inaugure en su nueva fase, esta vez abierta al público.

Este mecanismo del monedero electrónico permitiría a su vez abrir el campo para la tarjeta bancaria, con la que se posibilitaría el pago por proximidad, de utilidad en caso de concretarse el pago de autobuses con esta opción y, a su vez, se apoyaría en la simplificación de las aperturas de las cuentas bancarias.

Pero como todos los grandes cambios, no se realiza de la noche a la mañana. Se requieren variaciones en la cultura de los usuarios, particularmente en los que desconfían de los pagos electrónicos, se necesitan inversiones en infraestructura e incluso cambios en aspectos legales y normativos. Pero es una revolución que está en marcha y que si logra avanzar a buen paso, se convertirá en el motor de una democratización financiera.

 

 

 

 

 

Este sitio cuenta con un lector de texto en pantalla para personas ciegas y con baja visión. Para utilizarlo seleccione el texto con el cursor del mouse y presione el ícono que aparece.

Aumentar texto

  • A  A  A  A  A