SINIRUBE permite ordenar la gestión del sector social en Costa Rica

Registro único de beneficiarios de programas sociales permite eliminar duplicidades y mejorar el funcionamiento y evaluación de la asistencia

Se trata de una deuda histórica que se ha saldado en la lucha contra la pobreza y la desigualdad social. Durante años, los gobiernos procuraron, sin éxito, unificar la información de los beneficiarios de los programas sociales. El Sistema Nacional de Información y Registro Único de Beneficiarios del Estado (SINIRUBE) logró concretarlo.

El SINIRUBE permitirá ordenar la gestión del sector social en Costa Rica, al integrar en una sola plataforma los datos de los beneficiarios de los programas sociales con criterios homogéneos. Anteriormente, la información se generaba en sistemas propios de instituciones y entidades con diferentes criterios y generaba duplicidades, a la vez que dificultaba una labor integral y una evaluación para las acciones y el uso de los recursos.

3 millones

Personas registradas en plataforma SINIRUBE

El SINIRUBE se encuentra en funcionamiento, según indicó Erickson Álvarez, Director Ejecutivo del Sistema. Ya se han integrado los datos de siete entidades (IMAS, CCSS, BANHVI, TSE, Registro Nacional de la Propiedad, FONABE, CONAPDIS), y para el primer semestre de este año se deberán culminar con otros ocho: Ministerio de Trabajo, CONAPAM, Ministerio de Salud, PANI, INAMU, INA, IAFA y el ICODER. De esta manera, se completarán las dos primeras fases para su desarrollo.

Además, ya funcionan tres de los cuatro pilares del Sistema: el registro único de beneficiarios, el índice de focalización de beneficiarios y el sistema de integración de bases de datos. El cuarto componente, el sistema de monitoreo y evaluación de programas sociales, se encuentra en proceso de desarrollo, según precisó Álvarez.

Ya se han registrado más de 3 millones de personas en la plataforma de SINIRUBE. A nivel nacional, más de 927 mil hogares están registrados, y de ellos, más de 391 mil personas cuentan con beneficios, que representan más de ₡285 mil millones registrados en transferencias durante el 2017. Se trata de datos que antes estaban aislados, fragmentados, y que ahora están unificados.

De esta manera, SINIRUBE no solo permitirá mejorar la información y las relaciones entre instituciones del sector social, sino que fortalecerá la transparencia para el uso de los recursos, a la vez que permitirá una evaluación más robusta de las acciones que se realizan para combatir la pobreza y de sus resultados.

La Vicepresidenta Ana Helena Chacón, coordinadora de la Estrategia Puenta al Desarrollo, durante lanzamiento de SINIRUBE.

El SINIRUBE es el cuarto componente de las herramientas innovadoras para combatir la pobreza que se generaron al marco de la Estrategia Nacional Puente al Desarrollo, con la que se logró reducir la pobreza de un 22,5% en el 2014 a un 20% en el 2017. En ellas se incluyen los mapas sociales, para concentrar acciones en las zonas más vulnerables; el Índice de Pobreza Multidimensional, para evaluar la marginación con criterios más amplios que el ingreso de los hogares; y los cogestores sociales, que se encargan de salir a buscar a las familias en condición de vulnerabilidad y articularlos con los programas sociales. Con este modelo, se procura romper con la visión asistencialista, para dar paso a una labor social de apoyo, con enfoque integral.

La ruta del SINURIBE

El SINIRUBE fue creado por la ley 9137 del 30 de abril del 2013, pero el esfuerzo por unificar los datos de los beneficiarios de los programas sociales va mucho más atrás.

Un primer intento fue el esfuerzo por concentrar en el Sistema de Identificación de la Población Objetivo (SIPO) del IMAS la información del sector social, que se realizó en la administración de Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) y en la de Abel Pacheco (2002-2006). La Contraloría consideró en su informe DFOE-SOC-19-2009 que no lograron concretarse por aspectos financieros, normativos y de recursos humanos.

Posteriormente, la administración de Óscar Árias procuró crear un sistema único de beneficiarios con el Sistema de Información y Gestión Integrada de los Programas Sociales Selectivos (SIGIPSS), que tampoco logró concretarse, según lo recogió la Contraloría en su informe DFOE-SOC-IF-12-2011.

Estos procesos dejaron importantes enseñanzas: se requería de una ley para crear este sistema único, lo que se concretó en el 2013, con este órgano de máxima desconcentración adscrito a una institución autónoma, el IMAS.

Sin embargo, todavía se requirió de recorrer un importante trayecto, que durante la actual administración se dividió en tres partes: la consolidación jurídica y administrativa del órgano adscrito, que se gestionó desde el 2014; la segunda superar las barreras legales para posibilitar que las instituciones compartieran sus datos, que requirió convenios de cooperación y consultas entre el 2014 y el 2016, pero que culminó el 26 de enero del 2017 con el convenio tripartito IMAS-CCSS-SINIRUBE, y la fase operativa, que se empezó a gestar desde el 2015, y culminó el 24 de noviembre del 2017 con el lanzamiento del SINIRUBE.

Parte importante de estos procesos fue el acuerdo para crear un instrumento básico de recolección de información socioeconómica, la Ficha de Inclusión Social (FIS), que se aprobó mediante acuerdo 80 del Consejo Presidencial Social, el 18 de enero del 2017.

Ahora, el SINIRUBE se encuentra en un período de consolidación. Sus insumos permitirán mejoras tanto para la población beneficiaria, como para el funcionamiento de las instituciones, del sector social y en general de la lucha contra la pobreza de Costa Rica, que entra a una nueva fase: la información concentrada. La era de la fragmentación empieza a ser parte del pasado.

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